Los recuerdos mienten más que las sombras


Il n’y a pas d’amour heureux
Mais c’est notre amour à tous les deux
LOUIS ARAGON

No es ahora, es hace tiempo.
Te observo a mi lado y pienso
en cómo será cuando no estés.

Cae la noche y solo las luces 
de los semáforos y los coches
iluminan tu perfil derrotado.

Qué bien te sienta esa luz roja,
me digo. Y qué bien te sientan
las sombras y esas ráfagas atroces. 

Ya apenas me miras cuando te miro;
solo me miras cuando conduzco,
creyendo que yo no puedo también.

Estamos llegando a tu casa.
Vuelvo a observarte y pienso
en cómo seré cuando no estés.

Más viejo, más triste, tal vez delgado,
ojalá menos enfermo, pero seguro
cansado de estar desierto por dentro.   

Me prometiste un amor imposible. 
Creía que exagerabas. Era imposible
y eterno. Igual que una maldición. 

Y, aunque siempre hacías lo que querías,
hiciste exactamente lo que te pedí. 
Eso es lo que ahora te reprocho.

Solo me pregunto si aún conservas
aquellos versos de Louis Aragon
en tu salón, junto a los libros.