Un viento feroz


Hace un viento
feroz esta mañana.
Un guante de plástico,
de esos que sirven para coger
la fruta o el pan en los supermercados,
acaba de pasar grácilmente a mi lado,
revoloteando como el fantasma de un pájaro. 

Me ha rodeado, se ha elevado hasta el cielo
y ha subido por encima de los tejados. 
Era una mano de aire
diciéndome adiós.